Roncar no es normal

Hoy platicaremos de un padecimiento que muchas veces pasa desapercibido. Pensamos que es normal, o le comentamos al médico y nos dice que no pasa nada. Pues sí, si pasa.

No es normal que un niño ronque. El ruido nos indica que el aire no consigue entrar con facilidad y tiene que ir buscando su camino a través de obstáculos en la vía respiratoria. No significa que el peque “esté muy cansado” y menos que “esté descansando” o “durmiendo profundamente”.

El principal signo de que la respiración del niño está alterada durante el sueño es el ronquido fuerte, que se presenta todas o la mayoría de las noches, independientemente de la posición, y que además presenta obstrucción completa o pausas en la respiración con despertares bruscos o sensación de ahogamiento. Presentar pausas en la respiración se conoce como apnea obstructiva del sueño. Hay diferentes grados de severidad. Incluso si los síntomas no son constantes es importante consultar para prevenir que progresen.

Aproximadamente 10% de los niños roncan habitualmente, y de un 2 a 4% de los pequeños en el mundo padecen apnea del sueño. Apnea significa que la respiración se detiene completamente. En los niños, la Academia Americana de Medicina de Sueño ha determinado que un período de apnea tan corto como de 3 segundos puede detonar cambios que afectan al organismo y debe considerarse significativo.

¿En qué afecta la obstrucción respiratoria?

Cuando la respiración se obstruye al estar dormido, el cuerpo lo percibe como un fenómeno de ahogamiento. Baja el número de latidos del corazón, sube la presión arterial y los niveles de oxígeno en el organismo disminuyen. También se alteran los mecanismos que controlan la glucosa sanguínea y el peso corporal.  El sistema nervioso estimula al cerebro para alertarse y aliviar la obstrucción. En realidad pocas veces veremos que el peque tenga un despertar consciente, sino que observaremos una especie de jadeo o “jalón” de aire, es decir, una respiración profunda con esfuerzo.

Este esfuerzo interrumpe la continuidad y el descanso al dormir. El cerebro infantil tolera poco estas interrupciones del sueño, y entonces el niño se vuelve irritable, somnoliento y puede comportarse mal. Llega a tener problemas para concentrarse y/o poner atención en clase. En niños que ya han aprendido a controlar esfínteres, orinar la cama nuevamente es un signo común.

Si la apnea del sueño no se diagnostica o se trata, puede contribuir a que el niño esté fatigado durante el día, y a problemas de conducta en la escuela. De acuerdo a un estudio reciente publicado en CHEST, la revista oficial del Colegio Americano de Médicos del Tórax, los niños que roncan fuertemente demostraron tener hasta dos veces más problemas de aprendizaje. Después de una noche con un descanso pobre, los pequeños son más propensos a estar hiperactivos e irritables, incluso puede confundirse con el trastorno por hiperactividad/déficit de atención (TDAH). La apnea también se ha asociado con retraso en el crecimiento y problemas cardiovasculares.

¿Por qué ocurre la apnea del sueño?

Una causa común de obstrucción en la vía respiratoria son las amígdalas y/o adenoides crecidas. Los niños con sobrepeso y obesidad están en más riesgo de sufrir apnea del sueño porque la grasa que se deposita en el cuello y garganta puede estrechar aún más la vía respiratoria. Los pequeños que presentan anomalías de nacimiento en la mandíbula o lengua, o problemas neuromusculares como en la parálisis cerebral o el síndrome de Down también tienen alta probabilidad de desarrollar apnea del sueño.

¿Cómo darnos cuenta de que un niño padece apnea del sueño?

  • Durante la noche, un pequeño con apnea del sueño puede:
  • Roncar fuertemente, todas o la mayoría de las noches.
  • Tener pausas en la respiración, seguidas por jadeos o esfuerzo para volver a introducir aire. Éstos pueden despertarle o interrumpir su descanso.
  • Dormir inquieto o en posiciones inusuales con la cabeza extendida.
  • Sudar profusamente durante el sueño
  • Orinar la cama (en niños que ya saben controlar esfínteres)

Durante el día, podemos observar:

  • Problemas de conducta, escolares o sociales.
  • Dificultad para levantarse por la mañana
  • Dolores de cabeza, especialmente al despertar
  • Irritabilidad, agitación, y/o mal humor
  • Somnolencia, al grado de quedarse dormido(a) durante alguna actividad
  • Respiración por la boca o voz nasal (“mormada”)

Problemas del habla o aprendizaje

Si tu pequeño(a) tiene alguno de estos síntomas, es importante que le revise un especialista en otorrinolaringología (oídos, nariz y garganta). Algunas veces, los otorrinos diagnosticaremos un trastorno respiratorio del sueño con base en los síntomas y una revisión física. En algunos casos se necesitará realizar un estudio de sueño, como en aquellos en quienes se sospecha apnea severa, o presentan condiciones especiales de salud (obesidad, problemas neuromusculares o craneofaciales).

El estudio de sueño o polisomnografía (PSG) se realiza en una clínica especial o en un hospital donde el niño duerme mientras se monitorea la función del corazón, los pulmones, movimientos musculares, ondas cerebrales y oxígeno en la sangre. Para saber si tu nene requiere un estudio de este tipo, es importante contar con la asesoría de un otorrinolaringólogo con preparación especial y conocimientos en medicina de sueño.

¿Qué pasa si no se atiende a tiempo?

Las consecuencias de no atender este padecimiento pueden afectar en los siguientes aspectos:

* Sociales: El ronquido llega a ser un problema significativo si el niño comparte la habitación con un hermano, o se queda a dormir en otra casa.

* Conducta y aprendizaje:  Los niños manifiestan el cansancio de forma diferente a los adultos. Por lo general no se ven somnolientos, sino todo lo contrario, muy activos e irritables. Puede volverse irritable, enojarse o distraerse fácilmente, tanto en casa como en la escuela. Algunas veces se confunden con síntomas de trastorno por déficit de atención/hiperactividad. El desempeño en el salón de clases y en los deportes puede disminuir, además de su sensación de bienestar y felicidad en general.

* Obesidad: La oxigenación deficiente durante el sueño provoca alteraciones en el control de la glucosa (azúcar), lo cual provoca fatiga diurna y disminuye el deseo de realizar actividad física. El niño puede preferir sentarse frente al televisor que participar en actividades al aire libre. Esto fomenta la obesidad. Por otra parte, cuando no dormimos bien se modifican las señales de saciedad en el organismo, generando un deseo intenso de comer alimentos con elevado contenido de azúcares y harinas refinadas.

* Incremento en la producción de orina: Puede incluso continuar mojando la cama o volver a hacerlo si ya lograba controlar esfínteres.

* Crecimiento y desarrollo: La hormona del crecimiento se produce durante la noche. Las interrupciones del sueño conllevan interrupciones en la secreción de la hormona, resultando en bajo crecimiento y desarrollo.* Riesgo de enfermedades crónico-degenerativas: diabetes, hipertensión arterial, problemas cardiacos, enfermedad cerebrovascular, entre otras a temprana edad.

¿Cómo es el tratamiento? ¿Siempre hay que operar?

El crecimiento de las amígdalas y/o adenoides es una de las causas más comunes del ronquido y apnea obstructiva del sueño. La cirugía para retirarlas, llamada adenoamigdalectomía, es el tratamiento más frecuente y efectivo para los niños que tienen trastornos en la respiración causados por crecimiento de amígdalas y/o adenoides. No todos los niños que roncan requerirán cirugía. El procedimiento implica riesgos y posibles complicaciones, por lo que un niño deberá ser evaluado ampliamente por un especialista para recomendar la mejor opción de tratamiento

Un niño que ronca debe ser examinado por un otorrinolaringólogo. Si los síntomas son significativos y la causa es el crecimiento de las amígdalas y/o adenoides, se recomienda fuertemente que le sean retiradas mediante cirugía. Si los síntomas son leves, no afectan el desempeño académico y general, y la pubertad se encuentra cerca, es posible que no se requiera la cirugía. En todo caso, el médico evaluará el caso específico de tu hijo(a) para hacer una recomendación.

Estudios recientes han demostrado que algunos niños, especialmente aquellos que padecen apnea del sueño severa,  persisten con síntomas obstructivos aún después de ser operados. En estos casos además de cirugía hay que implementar adicionalmente otro tipo de tratamientos como control de peso,  aparatos odontológicos y ejercicios en la musculatura de la garganta para conseguir un resultado satisfactorio. Otros pequeños requerirán un tipo especial de dispositivo llamado CPAP que ayuda a que el aire pueda entrar al organismo.

Como puedes ver, hay muchos riesgos al dejar que un peque viva con trastornos respiratorios al dormir. Por otro lado, también contamos con muchas herramientas para ayudarle a respirar mejor. A veces da miedo pensar que podría haber una operación en el panorama, pero con la ayuda adecuada de un especialista, la apnea del sueño no tiene por qué convertirse en una historia de terror.

Fuente:  American Academy of Otolaryngology  Head and Neck Surgery. 2016
National Sleep Foundation 2016
British Lung Foundation 2016