Como facilitar la autonomía de un niño en silla de ruedas

Normalmente la primera silla de ruedas suele ser tipo carrito. Las familias buscan una estética lo más normalizada posible, quieren que no parezca una silla “ortopédica”.

Es lógico y comprensible.

Los fabricantes han hecho un esfuerzo en este sentido y la oferta de sillas infantiles de control postural es variada.


Este tipo de sillas, ofrecen accesorios de control postural (taco, laterales, reposacabezas, etc), además permiten basculación y reclinación.

Sin embargo, años después, nos debemos plantear si una silla autopropulsable (de ruedas traseras grandes) podría aumentar la autonomía del niño.

¿Qué podemos hacer para que el niño sea capaz de autopropulsarse?

Fomentar la autonomía del niño debe ser uno de los objetivos principales de nuestra intervención.

Si el niño puede caminar y la silla se utiliza sólo para trayectos largos, no cobra tanta relevancia esta decisión.

En cambio, cuando un niño no es capaz de desplazarse de forma autónoma, la silla se va a convertir en su nave espacial.

Marcelino Juárez, músico, psicopedagogo, dibujante y usuario de silla de ruedas

Dar la oportunidad al niño y concienciar a la familia

En el carrito el niño pasaba desapercibido, como cualquier otro niño.

En cambio, una silla de ruedas grandes se asocia directamente con discapacidad, con enfermedad, con disminución.

A veces este cambio produce un shock a las familias, que pueden rechazar la idea simplemente por el aspecto estético.

Es comprensible esta resistencia, pero los profesionales debemos intervenir en este sentido, con todo el tacto y paciencia necesaria, para hacerles ver el beneficio que puede suponer para su hijo.

Basta con sentarle en una silla de prueba, que sea de una talla más o menos adecuada, para comprobar la felicidad que les supone poder desplazarse a su voluntad.

En numerosas ocasiones los niños nos soprenden con su habilidad.

Incluso aunque no tengan mucha destreza para autopropulsarse y sólo sean capaces de conseguir pequeños desplazamientos por casa, para acercarse a algo de su interés o poder girarse en la silla de ruedas, ya habrá merecido la pena.

Por otra parte, al contrario de lo que muchos puedan pensar, las sillas de ruedas grandes son mucho más cómodas de plegar y transportar que las sillas tipo carrito.

Elegir silla autopropulsable, ligera o ultraligera

El peso de la silla puede ser determinante a la hora de facilitar la autonomía.

Existen sillas ligeras (alrededor de 10-12 kg) y ultraligeras (en torno a 5kg). En general, podemos decir que cuanto menos peso, mayor precio.

Algunos chasis permiten regulación del crecimiento, pero otros no, hay que valorar estos aspectos.

Los niños crecen rápido y la mayoría de veces no compensa invertir en una silla ultraligera, suele ser suficiente con una silla ligera.

Silla Youngster

Siempre hay gente que como primer coche quiere un Mercedes, aunque lo habitual es arrancar (nunca mejor dicho) con uno más económico.

Las sillas ultraligeras se suelen utilizar sobre todo para pacientes con enfermedades neuromusculares. Aquí unos kilos de peso marcan la diferencia entre la libertad o la dependencia para los traslados.

Panthera Bambino

Disminuir distancia entre ruedas traseras y delanteras

Las sillas ligeras tienen opción de configurarse y de regularse en función de las necesidades del usuario.

Por ejemplo, se puede regular la posición de las ruedas traseras, hacia adelante o hacia atrás. Si las desplazamos hacia adelante, facilitamos el manejo.

Adelantando la posición de las ruedas traseras, disminuye el esfuerzo que el usuario debe hacer para autopropulsarse en la silla de ruedas. Los ajustes de esta pieza permiten regular las ruedas traseras tanto hacia adelante – atrás, como en altura.

Si configuramos la silla para que sea muy activa, debemos prestar atención a la estabilidad de la silla, es recomendable el uso de antivuelcos.

En este caso el riesgo sería volcar hacia adelante, por eso algunas sillas tienen una pequeña rueda antivuelco en la parte anterior.

Adaptaciones para los aros de la silla

Existen aros protectores de espuma que sirven para facilitar el agarre en caso de que exista dificultad para la prensión o se precise acolchar el metal.

Aros con estrías para un efecto antideslizante

También existen protectores que no dejan separación entre la rueda y el aro para evitar que los dedos queden atrapados en ese espacio.

Sistemas especiales de doble aro o palanca para autopropulsión con una sola mano

En el caso de la afectación de un sólo miembro superior (hemiparesia, hemiplejia, amputación o amelia) podríamos plantearnos la configuración de la silla con doble aro o con palanca, diseñadas para el manejo con una sola mano.

Piensa que para avanzar con la silla de ruedas necesitas las dos manos. Si sólo mueves una, en una silla convencional darías vueltas sobre tí mismo.

En adultos sí he conocido casos en los que resulta útil el sistema de doble aro o palanca. Sin embargo en niños la verdad es que no.

Estos mecanismos son algo complejos de manejar y sobre todo le confieren mayor peso a la silla, lo que supone para el niño mucho esfuerzo.

En estos casos, creo que merece más la pena valorar la conveniencia de una silla de ruedas eléctrica.

Valorar silla de ruedas eléctrica

Algunos piensan…

– Es que si le doy una silla eléctrica, ya no caminará.

¿Y tú? ¿Acaso por tener coche ya no puedes caminar?

Me cuesta entender el rechazo de muchas familias a la silla de ruedas eléctrica. Obviamente implica un coste y un mantenimiento, pero el conflicto creo que viene más por los miedos que conlleva esta decisión.

Siempre que el perfil del usuario sea el adecuado, (esto es, que la conducción de la silla eléctrica no suponga un peligro para sí mismo ni para otros), le va a proporcionar una libertad enorme.

He conocido pacientes que desde los 3 o 4 añitos ya manejaban con increible precisión la silla eléctrica.

Aunque las limitaciones físicas sean muy graves, la tecnología ha avanzado muchísimo en este sentido y permite adaptar joysticks especiales que se instalan en la extremidad donde mayor precisión tenga el paciente: lado izquierdo o derecho, mando mentón, mando en el reposacabezas, manejo con la mirada y ¡hasta con la lengua!

Eso sí, la única limitación es el precio.

 

Fuente: Blog Gloria Pomares